divendres, 23 d’octubre de 2015

L'Illa de Robinson (14/10/2015)

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Suspendan la autonomía (El Periódico de Catalunya)

En los últimos días ha vuelto a salir el fantasma de la suspensión de la autonomía catalana. La vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, insinuó esta posibilidad durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de la semana pasada. En la misma línea, el dirigente de Societat Civil Catalana Joaquim Coll decía en el acto del pasado domingo organizado por el susodicho grupúsculo que "la hoja de ruta [del independentismo] solo busca la intervención de la Generalitat". También el coordinador del grupo parlamentario de Ciutadans, José María Espejo-Saavedra, declaró el mismo fin de semana que trabajan "cada día para evitar la suspensión de la autonomía". Hablar de la supresión del minúsculo autogobierno catalán parece consigna o directriz.
Acabar con la autonomía es lo que queremos los independentistas, por supuesto. Por lo tanto, a mí lo que me preocupa más no son las amenazas del españolismo es esta dirección, sino la reacción de algunos dirigentes catalanes en el momento de que esta hipótesis se pudiera hacer realidad. Se ha instalado un discurso buenista que pretende hacer creer que "el mundo nos mira" y que, por lo tanto, la comunidad internacional no va a permitir una intervención del Estado en Catalunya que limite las libertades de los catalanes.

La verdad es que el mundo está preocupado en sus quehaceres y bastante tiene con lo suyo. Cuando un inglés o un americano leyera la noticia en el periódico quizá frunciría un poco el ceño, pero acto seguido pasaría página y pediría otro café largo. El día después la página con el drama catalán estaría envolviendo un bocadillo o en un suelo fregado ayudando a evitar pisotones. Conviene recordar, ahora que se conmemoró el 75 aniversario de su fusilamiento, las palabras de Lluís Companys: "Catalunya solo nos tiene a nosotros".

Si los dirigentes catalanes están dispuestos a ejercer el poder ‘de facto’ tras una hipotética suspensión de la autonomía, eso supondría la independencia automática de Catalunya. Champán y fuegos artificiales. Pero eso comportaría tensiones políticas y jurídicas y hace falta estar dispuesto a aguantarlas, que es lo que me hace dudar de algunos. En cambio, si lo que se pretende es esperar que venga el mundo a salvarnos el culo, vayamos cogiendo una buena butaca para esperar sentados. La suspensión de la autonomía sería la prueba del algodón del independentismo.

Article publicat a El Periódico de Catalunya

Dejémonos de apellidos (El Periódico de Catalunya)

Uno de los temas que ha aparecido a lo largo esta precampaña es el de los apellidos. No sé si influenciados por el éxito de 'Ocho apellidos vascos' o por la próxima aparición de la secuela 'Ocho apellidos catalanes' han sido varios los que han hablado de este asunto.

El periódico 'La Razón', en una de sus delirantes portadas, titulaba '¿135 apellidos catalanes?' y recogía una "denúncia" -por decir algo- de Sociedad Civil Catalana sobre el hecho que "ni García, ni Sánchez, ni Rodríguez, ni Pérez, ni Gómez encuentran un hueco relevante en la candidatura independentista de Juntos por el Sí". Echando un vistazo en la lista veremos como aparecen apellidos como Romeva y Rueda, solo para empezar, pasando por Reyes, El Homrani, Fernández, Couturier, Ibáñez, Mohedano, Guerrero o Martínez, y terminando por Cumplido y Royes. Pero, ¿que más da? ¿Acaso son más relevantes estos que Mas, Junqueras o Casals? No, qué disparate.

Después está la otra vertiente de esta cuestión. El candidato de la CUP Antonio Baños declaró en una entrevista en 'El Crític': "Soy catalán auténtico, es decir, con los cuatro abuelos nacidos fuera de Cataluña". Entiendo que Baños lo que quería enfatizar es la gran diversidad de origenes que se puede encontrar en la sociedad catalana, lo cual es totalmente cierto.

Pero ahora imaginense que la afirmación hubiera sido: "Soy catalán auténtico, es decir, con los cuatro abuelos nacidos en Cataluña". O, todavía más: "Con los cuatro abuelos con apellidos catalanes", es decir, con ocho apellidos catalanes. En ese caso, el autor de tales afirmaciones seria tachado de nazi en menos que canta un gallo.

Afortunadamente, el independentismo catalán nunca ha tenido entre sus preocupaciones el asunto de los apellidos. Que desde el nacionalismo español se intente provocar en este sentido, francamente, no me estraña. Lo que no se puede hacer es entrar en el trapo, aunque sea para desmentirlo.

Article publicat a El Periódico de Catalunya

Los embrollos de CiU (El Periódico de Catalunya)

La pregunta de la dirección de Unió a sus militantes no es, ni siquiera, una pregunta. Son un conjunto de condicionantes que imponen Josep Antoni Duran y sus esbirros. Lo que exigen para poder llegar a plantearse la posibilidad de una Catalunya independiente es, paradójicamente, la sumisión absoluta al gobierno español. “Diálogo” y “seguridad jurídica” son virguerías lingüísticas que significan, para la gente normal, que Catalunya no puede independizarse sin el visto bueno de España y que, para hacerlo, se deben cumplir todas las leyes españolas. Eso es exactamente lo mismo que decir que no se quiere la independencia, pero se redacta de tal forma que, tomándonos por cortitos, se creen que cuela.

Con argumentos parecidos se descolgaron del derecho a decidir los socialistas y nadie duda de su españolismo. No era lógico mantener una unidad ficticia entorno a algo inconcreto. A medida que ha ido pasando el tiempo han ido desapareciendo siglas del proceso soberanista, lo cual es bueno porqué significa que las cosas se van aclarando.

En la federación CiU ya nos tienen acostumbrados a una retórica embrollada con eufemismos del tipo “estado propio” y “transición nacional”. Parecía que algo había cambiado con el preacuerdo de hoja de ruta entre CDC y ERC donde se hablaba, por primera vez, explícitamente de independencia. Pero seguían habiendo motivos para la preocupación: UDC no había firmado tal documento. Al mismo tiempo, los de Duran ni abandonaban la federación ni se comprometían a determinar su posicionamiento antes de las municipales, pretendiendo así apoderarse de tantos concejales como les fuera posible mediante el engaño a los electores.

Todo esto hacía sospechar que la famosa pregunta a la militancia no serviría para esclarecer nada y algunos así lo apuntábamos antes de que se supiera. Una formación que se nutre, precisamente, de la falta de claridad, no puede proporcionar el antídoto de su veneno. Lo más preocupante de todo eso es que Artur Mas ha dado su conformidad a la estrategia duranista --si es que no es la suya también-- diciendo que no se contradice con la hoja de ruta hacia la independencia.

CiU es el último reducto de ambigüedad del proceso y mucho tiene que cambiar todo para que no se carguen el carácter plebiscitario de las elecciones de septiembre con sus cortinas de humo y sus líos.

Article publicat a El Periódico de Catalunya

La Rambla BTV (8/06/2015)

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La Rambla BTV (22/7/2015)


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